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Caminar en punta es una de las quejas más comunes que lleva a los padres a una oficina de un ortopeda.  Existen múltiples razones por las cuales un niño camina en punta. En la mayoría de los casos en niños menores de 5 años lo hacen de forma habitual y cuando se les pide que se paren con el pie plano lo pueden hacer sin problemas, pero optan por caminar en punta y sobre todo a  la hora de correr. Los músculos posteriores de la pantorrilla tienen una masa mayor que los músculos de los compartimientos anteriores, esto causa que en ciertos momentos dominen y lleven al niño a preferir caminar en punta porque se siente más cómodos.  En la mayoría de los casos no requieren de un tratamiento específico y gradualmente lo dejan de hacer sin que esto deje ninguna secuela importante.

En cambio niños que aún queriendo no pueden poner el pie plano en el suelo y sobre todos mayores de 5 años, se asocian a problemas neuromusculares más serios entre los que se encuentran la perlesía cerebral, autismo y los de índole idiopática.  Hay niños que simplemente nacen con el tendón de Aquiles acortados sin ninguna razón aparente. En esta particularidad  a estos  niños se les alarga el tendón de forma quirúrgica y se resuelve el problema.  Los niños con perlesía cerebral caminan en punta por un problema de control neurológico que surge de la propia corteza motora que en el caso de estos niños es la que está afectada.  



   Autismo y Caminar en Punta

Es más común que sea en un solo lado y este acompañado de las demás síntomas asociados a la perlesía cerebral. Estos niños también requieren alargamiento del tendón de Aquiles de forma quirúrgica y en general responden bastante bien, aunque muchos van a recurrir y se les tiene que repetir la cirugía sobretodo si se les opera la primera vez antes de los 7 años.


Otro grupo importante de niños que presentan caminando en punta son los niños autistas y todo su espectro de desórdenes del comportamiento.  Se entiende que esto ocurre por un problema del sistema vestibular y visual que afectan el balance y causan que el niño camine en punta.  En algunos tratamientos experimentales se les colocan espejuelos prismáticos y se logra que no caminen en punta al cambiar la sensación de balance.  En ocasiones esta es la primera de señal que presentan estos niños como parte de su desorden.  Por eso debemos explorar un poco más allá para poder hacer un diagnóstico correcto y poderlos ayudar.

Existen varias modalidades de tratamiento que podemos emplear, entre ellas:  


  • El masaje de estiramiento con el cual se va llevando el pie y estirando el tendón poco a poco.


  • Se puede utilizar yesos por un periodo de tiempo que ayuden a alargar el tendón. En caso que sea un tendón rígido y severamente acortado, tendríamos que hacer un alargamiento quirúrgico.  El mismo consiste en tres pequeñas heridas posteriores con la cuales se alarga el tendón de Aquiles sin que se pierda su integridad física.  Luego se pone en yesos largos por 6 semanas y procedemos a terapias y férulas nocturnas por los próximos tres meses.  Muchas veces los niños autistas van a requerir la cirugía porque realmente se presentan con el tendón acortado y sobre todo si llegan ya mayores. También tienen un porcentaje mayor de falla y van a requerir el procedimiento en más de una ocasión.


Como ven existe una correlación alta entre el autismo y caminar en punta, lo cual resulta como consecuencia de los disturbios sensoriales que acompañan a los desórdenes del comportamiento como el autismo y su espectro de condiciones.  Lo más importante es que existe tratamiento y no debemos pensar que porque es autista se debe quedar así. El corregir este problema nos ayuda a proveerle una mejor calidad de vida y un disfrute pleno de su vida y desarrollo.

El Dr. Onix Reyes Martínez es cirujano ortopeda pediátrico en varios hospitales ubicados en Bayamón, Manatí y Arecibo. Tel. 787-884-5600.